Rodrigo Díaz McVeigh, Director de cine, presenta en FICXixón su documental «Havana Surf»

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Rodrigo usa el surf como hilo conductor del documental, pero Rodrigo Díaz McVeigh quiere ir más allá. El joven cineasta presentará su primer trabajo, «Havana Surf», que se desarrolla en la crítica social, en la 47.ª edición de FICXixón. Para él es «un orgullo jugar en casa».

-¿Cuál es el trasfondo social que subyace en «Havana Surf»?

-La película describe el impacto del embargo de Estados Unidos y de la dictadura, y de cómo los cubanos encuentran el modo de burlar parte de esos obstáculos. Al mismo tiempo, revela el deseo de los jóvenes de conectar con las culturas y las modas de las sociedades internacionales.

-¿En la cinta contrapone las facilidades del primer mundo con las carencias de Cuba?

-Sí, pero es también un modo de mostrar la injusticia e ineficacia del polémico embargo, al que los EE UU llevan sometiendo a Cuba durante varias décadas, visto desde la perspectiva de un grupo de jóvenes que no habían nacido cuando se instauró el régimen castrista.

-¿En qué se reflejan esas privaciones?

-Se comentan cosas de la dictadura tan absurdas como las dificultades que los cubanos tienen para desplazarse dentro de la isla, fuera de sus lugares de residencia, y de cómo la Policía interroga a los surfistas porque creen que con las tablas se van a escapar a Miami. Los jóvenes cubanos tratan de imitar el estilo y las modas de los países del primer mundo y está claro que a ellos les gustaría vivir con más libertad, pero rechazan el acoso de los extremistas que promueven el embargo.

-Habla de diferencia de mundos, pero también de similitudes.

-En el caso del que hablamos, los cubanos son tan culturalmente occidentales como los norteamericanos.

-¿En qué?

-En el deseo profundo de integrarse en las costumbres y códigos estéticos internacionales.

-¿Fue bien acogido el documental en su presentación en Miami?

-Tengo una abuela cubana; he estudiado en la Universidad de La Habana y en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños (Cuba); mi madre es de Miami y ahora estudio cine en la Universidad de Miami. Esto, de algún modo, me autoriza a criticar objetivamente tanto la crueldad e ineficacia del embargo como los fracasos de la «revolución». Por otra parte, está claro que al exilio cubano de Miami le falta, cuando menos, objetividad. Curiosamente, «Havana Surf» no fue censurada en Cuba, pero sí en Miami.

Fuente: LNE.es