Un incendio de grandes proporciones que afectó unas 700 hectáreas de charrascos en el sitio donde se construye la Presa Mayarí (al Este de Holguín), pudo ser controlado, gracias a la acción conjunta de los Cuerpos de Guardabosques y de Protección Contra Incendios; de las Empresas Forestal Integral Mayarí y Constructora de Obras de Ingeniería número 16, así como del propio Sistema de Trasvase y efectivos de la Defensa Civil.
El siniestro se originó por la pérdida de control sobre la quema de masa vegetal que normalmente se realiza en el área del vaso de la importante obra hidráulica, cuyas llamas se propagaron muy rápidamente por la inesperada aparición de vientos que registraron entre 70 y 80 kilómetros por hora en esa zona montañosa.
El Consejo de Defensa Municipal se activó de inmediato y puso en práctica el plan contra catástrofes, para hacer frente al inminente peligro que se cernía sobre las poblaciones colindantes de Piedra Gorda; Arroyo en Medio, de Guayabo; Arroyito; Blanquizal, de Colorado; Lajas y El Bastón, de Arroyo Seco; así como el transportador de bandas, del mineral laterítico; la Dirección de Minas y el área boscosa de Pinares de Mayarí, cubierta en parte de cafetos.
Los cinco órganos de dirección y cuatro Zonas de Defensa movilizados, desde que en horas de la mañana del martes día nueve se originó el siniestro, procedieron a la protección de 47 personas residentes en la zona afectada y algunas de sus propiedades; a la activación de la técnica necesaria (buldózeres, carros pipas, medios personales de extinción y protección contra incendio, entre otros; y fueron habilitados tres centros de elaboración de alimentos y un albergue.
Las condiciones naturales (sequía prolongada, notable volumen de masa vegetal seca en el suelo y fuerza de los vientos), favorecieron la pronta expansión del fuego por todo el lomerío adyacente cubierto por charrascos y arbustos, en pendientes irregulares y peligrosas que impidieron la acción humana que llegó a contar con unos 300 hombres.
Pero todo lo humanamente posible se hizo en el afán de controlar la furia de las llamas y evitar males mayores: unos, machete en mano, otros con extintores; y los conductores de buldózeres desbrozaron malezas, crearon trochas y portaban bolsas con agua para apagar algunos focos; e incluso, hasta la naturaleza, de la misma manera en que contribuyó a la propagación de la ignición, regaló una noche de sábado, en total calma, ligeras pero prolongadas lloviznas.
Al amanecer de este domingo todo lucía muy diferente y se respiraban ciertos aires de aparente tranquilidad en el puesto de dirección establecido en una de las oficinas administrativas desde donde se dirige y controla la ejecución de la Presa Mayarí, centro del Sistema de Trasvase Este Oeste: la mayor inversión hidráulica de esta provincia de Holguín que una vez concluida beneficiará también a las provincias de Las Tunas y Camagüey.
Desde esa altura, con los ojos bien abiertos y escudriñando en los cuatro puntos cardinales donde no se podía distinguir si lo que se divisaba era neblina o humo, estaban las principales autoridades de la Defensa Civil en esta nororiental provincia de Holguín y el municipio de Mayarí (unos 85 kilómetros hacia el Este); apreciando el resultado de todas las acciones acometidas, a fin de poder adoptar las decisiones que exigía la nueva jornada.
Poco después, sobre un mapa de trabajo, los especialistas de la Defensa Civil y del Cuerpo de Guardabosques, explicaban a la ingeniera Vivian Rodríguez Gordón, vicepresidenta del Consejo de Defensa Provincial y máxima autoridad de la Defensa Civil en el territorio, todas las incidencias de casi una semana de intenso batallar. Luego se efectuó un breve recorrido de apreciación visual por el terreno desde donde se pudo apreciar en toda su magnitud el cambio de coloración de las estribaciones montañosas y algunas colindancias.
“Todo está bajo control”, fueron las palabras que resumieron largas jornadas de desvelos y de enfrentamiento al peligro de las llamas que amenazaban con arrasarlo todo. Además de los hombres, la naturaleza, causante del mal, contribuyó también a que todo volviera a la normalidad, amén de los daños al medio ambiente.
Esa región montañosa de esta provincia, donde prevalecen los bosques en armonía con plantaciones cafetaleras y de otros cultivos, y la explotación minera, sufrió daños en unas cuatro mil hectáreas., en el año 2002 y 960 hectáreas, en el 2005; razón por la cual se extrema la vigilancia en estos meses de mayor riesgo para la flora de esta área geográfica.
Fuente: Radio Angulo